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sábado, 19 de noviembre de 2011

Internet LIBRE en la Consulta... ¡YA!... por favor, en serio, por favor, ¡cuanto antes!

Hace aproximadamente un año una loable campaña "de base" o sea de profesionales (o sea no institucional) recorrió la blogosfera sanitaria con la frescura necesaria para animarnos a muchos a hacer de su logo, membrete de nuestras páginas, presentaciones, etc.
¿Recordáis...?

http://internetenlaconsulta.wordpress.com/

Pues bien ha pasado un año y han pasado "muchas cosas" en él... Y ¿cómo anda eso del internet libre en la consulta?
Os dejo un ejemplo de ayer mismo. 
(Quiero aclarar, que lo de ayer fue extremo y por eso lo significo, generalmente no es tan "heavy").
A media mañana me surge la típica duda que, teniendo tiempo, en vez de anotarla y consultarla en casa, decido aclararla en directo, con el paciente aún en mi memoria.
Me dirijo al lugar al cual "todos" recurrimos como primer escalón:


¿Hay algo más inocuo a priori que Google, aunque luego de su uso, pueda encontrase "cualquier cosa"?

Y hete aquí mi primera sorpresa... me veo retratado como si fuese mi hijo pequeño (tiene 3 años muy tiernos):


(Aclaro, que sí tenía acceso a internet, de hecho pude consultar Fisterrae, ver la página de la JCCM y alguna otra... pero Google  ¡NO!)

Esperé a ver qué pasaba... y salió un profe (que me recuerda a los antiguos jefes de estación de las múltiples paradas de mis trayectos infantiles) que con un dedo inhiesto me niega mi acceso a tan "prohibida página":



Pero lo peor y no me ha dejado dormir, como persistí en mi acción, arqueó las cejas y me dirigió una severa mirada que inmediatamente me llevó a cerrar el internet y a hacer un acto de contrición por mi atrevimiento:


Bueno, todo fue así... y durante la mañana mi acceso a internet fue similar. 

Quiero creer que todo se ha debido a un error, uno en la miriada de operaciones cibernéticas que los profesionales hacemos diariamente. Espero que el próximo lunes se haya corregido y así pueda usar con normalidad una herramienta fundamental en mi consulta.

Así pues, y reitero, por favor, INTERNET LIBRE EN LA CONSULTA (YA)... ¡cuanto antes, por favor!

domingo, 27 de marzo de 2011

Alerta Blogs: Ruiz de Adana, GangasMIR, SEVA-ChoMeds 2.0

Mañana de domingo, nada mejor que visitar a los amigos y compañeros... en sus blogs. Hoy os dejo 3 enlaces, de distinto cariz, pero igual interés:

1.- El blog de Ricardo Ruiz de Adana Pérez. Ricardo es un clásico en la Medicina de Familia y lleva muchos años enseñando en sus artículos, ya sea por escrito o 2.0. Imprescindible para ponerse al día.

2.- Nuestra Residente en Piedrabuena, Prado, me manda por e-correo este vínculo, fundamental para preparar la elección de plaza MIR de aquellos que ahora están en capilla. Gracias Prado.

3.- Un grupo de bloggeros inquietos, docentes y con sentido del humor (Medico Critico, Primum non nocere, Salud y otras cosas de comer, Desde mi balcón, Salud Comunitaria) han constituído el SEVA ChoMeds, o sea el Sistema Epidemiológico de Vigilancia de Alertas de Chorradas Medicalizadoras 2.0. 
Y aunque suena a gracioso, en realidad no tiene chiste, (sí sentido del humor) pues su objetivo es alertar ante la progresiva medicalización innecesaria de nuestra población  por parte de interesados. Empiezan con la Osteoporosis.
Buen domingo a todos. ¡Ah y mañana nuevo Desafío MIR, radiológico!

sábado, 18 de diciembre de 2010

"El Paciente de Cabecera"

 
Pues ya llegó el fin de semana y como suele ser natural, también el descanso mental. Por ello os dejo hoy un delicioso relato surrealista médico, de mi compañero y amigo Manuel, que su ironía malagueña describe muy bien el propósito de su alegato. Hablando a colación de un término que hoy día comienza a usarse con cada vez más frecuencia: El paciente empoderado.
Manuel publicó este relato hace algunos años en un fancine local y nos cede amablemente los derechos.

EL PACIENTE DE CABECERA
(relato dialogado al revés)

- Buenos días.
- Buenos días, siéntese, por favor.
- Vaya (sorprendido), usted es el nuevo, me han hablado bien de usted.
- Muchas gracias. Efectivamente, desde hace unas semanas soy el nuevo paciente de cabecera de este Centro de Salud.
- ¡Qué bien!
- El inicio de una buena relación paciente-médico…
- Espero que con usted se me solucionen mis “problemillas”, ya que el anterior paciente de cabecera no dio con la tecla, no sé, (dubitativo)…
- Bien veamos. Lo mejor es empezar. Cojo su historia clínica. Veo aquí que usted tiene treinta y tantos años y es médico desde hace ya dieci-muchos. Facultad… residencia… bolsa de trabajo… sustituciones… guardias… demasiadas guardias para ser tan joven… oposiciones… es usted un hipertensopositor.
- Veo que mis antecedentes le han dejado pensativo.
- Sí, verá. Los antecedentes personales son ya un factor de riesgo en sí. En su caso hay algunos que disparan las tablas de riesgo. Como le digo, veo demasiadas guardias en su historial (serio).
- Bueno, entienda y no es una excusa, es como todo. Empiezas a hacer guardias, siendo joven… un mes cuatro o cinco; otro mes, un compañero que te pide un par de cambios; otra vez la falta de sustitutos te hace doblar guardias y consultas; y cuando quieres acordarte, estas enganchado. Las malas compañías de juventud terminan pasando factura (abochornado y luego pensativo).
- La verdad es que hay pocas campañas institucionales que adviertan del peligro lesivo de las guardias. Como paciente de cabecera, de gran experiencia acumulada (ufano), creo que deberían ir en un recuadro negro en las nóminas de ustedes, avisando de sus efectos deletéreos. Pero bueno eso es cosa de los políticos…
- No sé si en mi historial figurará además mi intervención.
- Veamos, sí, aquí está. En el año 1995 tuvo un proceso judicial agudo, como consecuencia de una demanditis no aclarada, que le tuvo de cabeza 8 meses hasta que hubo que extirpar.
- Creo que no me lo extirparon bien, porque a veces me duele aún la zona, duermo mal, sueño con ello, en fin…
- La verdad es (otra vez ufano, con risa disimulada) que la mayoría de ustedes, los médicos, son algo quejicas. Total, estos pequeños procesos son habituales y deberían estar inmunizados desde la facultad.
- Reconozco que mi anterior paciente de cabecera también me lo comentó. De hecho todos los pacientes de cabecera –lo sé por mis colegas- recomiendan la revacunación. Pero es que la dosis de vacuna anti-demanditis, sobre todo la de la cepa económica, no entra en el seguro.
- Bien (algo molesto), centrémonos en su problema actual. Por mí, sin prisas, que para ello como paciente de cabecera tengo todo el tiempo del mundo (de nuevo ufano). Lo que pasa es que usted como médico sólo tiene 3 minutos y ahora tendrá que pasar a las consultas de otros pacientes (algo irónico). Por tanto vayamos al grano.
- Eso es, justo ahí.
- ¿Cómo?
- Que eso es, que he venido a consulta por mi grano. Bueno, grano gordo. Vamos… un absceso.
- Vaya, eso duele. Dígame, ¿dónde lo tiene?
- Pues verá en un sitio delicado, en el pliegue que hay entre la autoestima y mi juramento hipocrático (cara de resignación).
- Bueno es una localización típica, siga, siga… (pensativo)
- Desde hace varias semanas noto que cuando me paso la mano por el juramento hipocrático lo noto raro. Servir, curar y ayudar a mi prójimo se me está inflamando algo. Yo sé que tiene que ser así, pero comienzo a tener mis dudas… no sé... quizás sea el sistema sanitario…
- Es usted muy joven para tenerlo inflamado, ¿no será que se ha dejado contagiar por una corporativitis crónica que le hace pensar en una inflamación del juramento?
- Verá (serio), creo que no, que sé lo que me digo. Déjeme explicarle (intranquilo).
- Siga, siga no le interrumpo.
- Ya.
- Pues eso.
- Como le digo entre esa zona que la noto rara y la autoestima, propia de quien sabe que… poder curar era un privilegio y ahora es un riesgo, se me ha enquistado una duda inflamada y creo que abscesificada.
- En qué quedamos… (sobrado, con suficiencia)  ¿Absceso o duda?
- Absceso, sin lugar a dudas, bueno eso… con dudas, o sea… (irritado) ¿No es usted mi paciente de cabecera? Me ha dicho que tiene usted experiencia ¿no?
- Mire (templando) lo que he querido decirle es… bueno lo mejor es que se lo vea. Venga, pase a la camilla y se lo exploro…

(Pasan dos o tres minutos tras el biombo)

- ¿Qué le parece?
- Bien, le explico. Es algo más complicado de lo que pensaba, pero con unos análisis, dos radiografías y un tratamiento queda aclarado y resuelto.
- Diga, diga…
- Noto una gran contractura de su autoestima, que le provoca síntomas a su vez en su juramento hipocrático del tipo duda aguda, agobio crónico e inseguridad.
- Vaya… (preocupado).
- Por ello y para confirmar le solicito un análisis de sangre y orina donde le pido niveles de prejuicios, relaciones con los compañeros, miedo a equivocarse, incertidumbre diagnóstica y hastío ante la rutina.
- Vaya… (más preocupado).
- A la vez una radiografía para ver su burnout, que se las hagan de frente y de lado, ¿eh? Y otra para ver la citada autoestima y confirmar. Ésta se la hacen tumbado y en ayunas mental, pues como sabrá la autoestima se resiente mucho si se piensa.
- Vaya… (muy preocupado)… ¿y ha dicho que me pone tratamiento?
- Sí (rotundo). Mientras espero resultados le voy a recetar unos comprimidos de RESISTIR®, tres o cuatro veces al día. Además unas ampollitas  bebibles de HABERHECHOOTRACARRERA®, éstas para los momentos de más inflamación, pues como sabe llevan jodeína y la jodeína hay que tomarla poco a poco para que no tenga demasiados efectos adversos y no se acostumbre uno.
- Vaya… (agobiado)…  lo mismo que me dijo mi anterior paciente de cabecera… no, si iba a llevar razón y todo…
- Claro, claro (muy sobrado), es lógico, la experiencia… ver a tantos médicos… ya sabe… Centrando, como le decía, cuando tenga los resultados y se haya tomado el tratamiento, acude de nuevo a la consulta y veremos.
- ¿Será quirúrgico?
- Si no ha bajado la inflamación… (serio) … habrá que operar… Tendremos que quitarle la autoestima y plantear un trasplante a base de cinismo o bien de resignación, lo que sea compatible con usted.
- Vaya… (desolado), me lo temía, no quería creerlo, pero…
- Venga, venga, tranquilo hombre… si esto es el “pan nuestro” de los médicos.
- Bien, le pido cita entonces para… eso, los resultados, bien, gracias señor paciente, ha sido usted muy amable, gracias, adios…
- Bueno, ha sido un placer. Espero ser de utilidad para usted siempre que me necesite. Tranquilo y hasta el próximo día. Adiós.

(Se cierra la puerta tras el médico que ya ha salido de la consulta y el paciente de cabecera se queda sólo, pensativo):
- … ¡Qué pesadito!, ya me advirtió mi anterior colega. Un blandito, con treinta y tantos años y ya está así… ¿adónde vamos a parar?
Bueno a ver quién viene ahora, veamos la lista… (asustado) ¡Por Dios!, ¡qué mala suerte!:…
Una anestesista con estrés,
un ginecólogo con judicialitis,
un residente con desorientación,
un gestor médico con síndrome de sándwich,
dos urgenciólogos quemados…
¡Qué mañana!, no hay derecho, hombre (irritado).
Voy a llamar a mi director paciente a quejarme. Ya no se puede trabajar a gusto con semejante caterva, con listas como éstas llenas de médicos enfermos, los directores no son sensibles con nosotros…

…Fin… por ahora.


Firmado:
Doctor Manuel Funique. Médico en ejercicio.
Dedicado:
A todos mis compañeros médicos de cabecera.

martes, 31 de agosto de 2010

De vuelta de (mini)vacaciones 3 de 3: Síndrome Postvacacional

...Y 3: Después de vacaciones... pues el síndrome... ¿cual?... el postvacacional.
¡Que elegante manera de medicalizar lo obvio, de banalizar la medicina y la salud, de llenar la psique de las personas de "necesidades" de salud superfluas!

- ¿Síndrome...qué? 
- Oiga que quien tiene vacaciones, es porque tiene trabajo.
(Firmado: 4.500.000 parados en España).

Bueno como al fin y al cabo se trata de medicina y este blog es docente, nada mejor que ver la definición del citado síndrome: (Ojo al dato, que quien suscribe y bloggea es madridista, vikingo, merengue, raulista, mourinhista... pero estos tíos del Atleti tienen su encanto...)